Disclaimer: Los personajes no son míos, sino
de Stephenie Meyer. Solo la trama me pertenece.
Summary: Bella es la chica nueva del
piercing en la lengua, la rara, rebelde y gótica del colegio, nadie sabe nada
de ella, nadie la toma en cuenta hasta que… "¿Me creerías si te dijera que
soy una cantante mundialmente famosa?" ExB, AU, OoC.
N/A: Sí, sé que todavía esperan el cap 13 que les
debo, lo tengo guardado y esperando a ser publicado, solo que he decidido
editar y betear el fic. Lo que me recuerda que debo agradecer a mi beta por la
ardua labor de ordenar y quitar los horrores que poseía el fic :)
Capítulo beteado por: Kelly Escobar, Beta (FFAD)
LAS NIÑAS GÓTICAS NO CANTAN
“Son Piercings,
¿Y Qué?”
La niña caminaba perdidamente por las viejas y
agrietadas aceras del parque al mismo tiempo que abrazaba un viejo oso de
peluche, miraba perdidamente a todos lados mientras llamaba a gritos a sus
padres que no respondían ni volverían a responder.
A sus espaldas resplandecientes luces se alzaban,
la niña volteó levemente y pudo ver casi en cámara lenta como un montón de
personas se movían nerviosas alrededor de la hoguera. Movió repetidas veces la
cabeza hacia el lugar lleno de personas que gritaban enérgicamente y luego hacia
la larga acera del parque que se extendía hasta desaparecer de las luces y se
ocultaba entre las penumbras de la oscura noche. Apretó su viejo peluche contra
su pequeño pecho cuando recordó a su madre gritando para que saliera de su casa
al tiempo que una pequeña y solitaria lágrima escapaba de la comisura de sus
ojos. Se sentó junto a una chirriante banca mientras se abrazaba las piernas
con sus delgados brazos e ignoró todo a su alrededor, incluyendo que un oscuro
ser que caminaba sigilosamente entre la espesa niebla nocturna, justo hacia
donde se encontraba ella…
—
¡Bella! ¡Despierta maldita sea! se nos hace tarde… —escuché a Vivi gruñir
mientras me zarandeaba furiosamente por los hombros.
Actué
rápido y le di un buen empujón, al parecer cayó en uno de los sillones; y me
acurruqué nuevamente entre las negras cobijas con dibujitos de guitarras eléctricas en color violeta, pero
esta vez de pies a cabeza, sin dejar ninguna parte del cuerpo afuera.
—Esto
no se quedará así estúpida, ya verás… —la escuché refunfuñar al tiempo que yo
sacaba de entre las mantas mi mano para mostrarle mi dedo del medio. Ella lanzó
un chillido de frustración.
Se
fue refunfuñando como lo había hecho últimamente. En los últimos días habíamos
estado algo ''sensibles''.
Después
de la escenita de mi madre, habíamos intentado no hacer notar mucho las nuevas
adquisiciones, pero nuestros planes se vieron interrumpidos cuando, horas
después de la discusión, las partes que nos habíamos perforado se fueron
inflamando hasta el punto de que nuestros rostros parecían panales llenos de
miel, estábamos irreconocibles, cosa que tampoco evitó que el padre de Vivi
lanzara un grito al cielo cuando la vio por medio de una conversación con
webcam.
Gracias
a Dios, y a los remedios de Reneé, nuestra hinchazón solo duró cinco días,
desde el domingo hasta ayer, viernes. Habíamos tenido la suerte de sobrevivir
los cinco días de sufrimiento a base de consejos de Charlie, ungüentos, sopas y
popotes para poder tomar jugos.
Había
sido terrible, horriblemente terrible. La sopa sabía casi a cartón porque no
podíamos comer o tomar cosas condimentadas, además de que mayormente tomábamos
solo agua. Era espantoso sentir como mi estómago retumbaba por las noches
pidiendo algo de comer. La única que había aprovechado los cinco días sin
comida era Vivi, que se había contentado el viernes por la mañana cuando vio
que había rebajado los kilitos que tenia de más, ella sabía que no podría
soportar hacer ejercicios, se cansaba fácilmente…
En
algún momento de la semana de sufrimiento llegué a pensar que nos
convertiríamos en anoréxicas. Esa ''dieta de comidas livianas'' no servía para
nada, solo había logrado aislarnos un poco del mundo del espectáculo, algo que
realmente extrañábamos.
Me
había hecho otro cambio, del cual no me arrepentía tanto; había cambiado los
mechones violetas de mi cabello a unos azules eléctricos iguales a los de Vivi,
lo que hizo que esta saltara como loca por casi dos horas seguidas. Nuestros
nuevos cambios habían provocado que nos sintiésemos demasiado ansiosas por
salir y mostrar el nuevo look, pero el ogro de mi madre no nos lo tenía
permitido.
Habían
sido cinco días entre ajetreos. Reneé no había tenido compasión de nosotros en
todo lo que duró la hinchazón; según ella, era una especie de castigo por desobedecerla,
¡pero ya que, todo aquello era agua pasada! Todos esos días los habíamos pasado
en su estudio, haciendo lo mismo que hacia ella una y otra vez: medirnos ropas
de marca.
La
verdad es que no le veíamos nada interesante, necesario y productivo andar por
ahí mirando tela. A nosotras no nos llamaba la atención ninguna en especial,
todas eran iguales.
—
¡Aaaaaaah, te voy a matar Vivian Jones! ¡Estás en serios problemas! —Chillé a
todo pulmón mientras desenredaba las frazadas de mis piernas y salía de un
salto de la cama que estaba toda salpicada de agua fría—. ¡Mira lo que le has
hecho a mis frazadas favoritas!
—Por
Dios Bella, tu y yo sabemos perfectamente que no te importan —le lancé una
mirada furibunda—. Ok, si te gustaban, pero que conste que te lo advertí;
tienes que salir, Reneé esta que hecha humos de tanto estar esperándote.
—
¡Argh, no las soporto cuando se ponen de acuerdo en algo! —vociferé mientras
tomaba algunas de mis cosas y entraba al baño. A lo lejos pude escuchar su risa
burlona.
Media
hora después estábamos en el estudio de mi madre intentando convencerla de que
podíamos hacer mi fiesta con todas las personas vistiendo ropa informal. Pasó
alrededor de una hora hablando sobre las reglas de etiqueta hasta que llegó
Charlie con todas las cosas que había pedido Vivi, haciendo que mi madre se
enojara y saliera enfurruñada del estudio.
Estuve
parte de la tarde degustando algunos de mis platillos favoritos junto con Vivi
sentadas sobre la isleta de la cocina mientras el teléfono sonaba como loco
advirtiendo unas cuantas llamadas de viejos amigos.
—Ey,
Bells, ¿cómo te ha ido? Feliz cumple…
—Ya
te dije que no me gusta que me llamen así, Matty —le dije a mi amigo Matthew,
acentuando la última palabra y escuchándolo gruñir. Sabía que odiaba que le dijeran
así.
—Está
bien, está bien, calma fierecilla. Solo llamaba para felicitarte, por fin
tendrás más libertad, un día de estos nos vamos de gira juntos, ¿te parece?…
—Claro,
solo déjame hacer algunos arreglos con mi manager y esperar a que termine mi tiempo
de descanso, ya sabes lo extenuante que resultó la última gira, —le dije con
mucha alegría al tiempo que veía a Vivi atorarse con un pedazo de pizza y
hacerme gestos, diciéndome que no me dejaría ir si no iba con ella—. Por
cierto, ¿Dónde estás?
—Estoy
Londres, disfrutando mi descanso al igual que tu —me dijo divertido sabiendo
que me iba a enojar con él.
—
¿Así que descartas la fiesta de tu amiga por tu aburrido descanso? Ok, Matthew
Bellamy, ya verás, me voy a vengar… —y colgué antes de que tuviese oportunidad
de contestarme. Había que hacerlo sudar
un poco. Vivi y yo nos miramos y empezamos a reírnos como locas.
—
¿Estas consciente de que le voy a hacer la vida imposible, verdad Vivi?
—Sí,
solo espero que no lo dejes estéril porque nos va a matar su esposa —susurró lo
último para después reírnos de nuevo.
Después
de esa llamada el teléfono siguió sonando y nosotras lo ignoramos. Le conté
sobre el sueño que había tenido hoy, lo que increíblemente nos inspiró y
terminamos escribiendo una nueva canción.
Pasamos
el resto tarde buscando ritmos para nuestra nueva canción junto con Charlie,
que se había ofrecido a ayudarnos, hasta que fueron las diez de la noche, hora
en que inició la fiesta.
La
casa estaba llena, había gente por todos lados, seguramente eran más de
doscientos invitados, algo que no era extraño sabiendo quien los había
invitado; Reneé. La mayoría de los invitados ni los conocía, tal vez por
rostros, ¿pero de nombres? Ni borracha…
El
salón estaba iluminado con luces purpuras y varios colores oscuros, dándole un
toque a la fiesta de lo más raro. La parte delantera de la casa estaba que
rebosaba de periodistas que se empujaban entre sí para intentar forzar la
entrada y tomar unas cuantas fotos.
Me
quedé mirando a Vivi, que se acababa de ir del brazo de Reneé en busca de
algunas cosas que no recuerdo cuando…
—
¡Oh, pero mira a quién tenemos aquí, nuestra hermosa cumpleañera!—escuché
gritar alegremente a la muy hipócrita de Cindy, la chica que se encargaba de
organizarnos las conferencias de prensa.
Le
di una sonrisa desdeñosa antes de mirarla oscuramente hasta hacerla tragar
seco— a mí también me agrada verte, Cindy. ¿Qué hace una rata de sótano por
aquí en la terraza?…
—Ey,
pero si nos vemos muy a menudo… —siguió hablando sin saber que la ignoraba. Yo
estaba perdida en mis pensamientos mientras veía las coloridas luces moverse
rápidamente por el gran salón al tiempo que los invitados se movían al ritmo de
la música, con bebida en mano. Todo estaba tranquilo hasta que…
—
¡Oh mi Dios! ¿Es eso lo que creo que es? —escuché exclamar a Alex, el baterista
de mi banda, junto a algunos de sus amigos.
—
¿Qué cosa…? —escuché a Roxanne hablar perdidamente mientras daba un sorbo a su
refresco y se nos acercaba—. ¡Oh, Dios! ¿Qué son esas… cosas, Bella?
—Pues
lo que ves, son piercings. Escúchalo bien: P-I-E-R-C-I-N-G —dije remarcando lo
último.
Apenas
dije aquello escuché alegremente como una ola de jadeos me rodeaba
abruptamente.
—
¿Qué? ¿Tengo monos en la cara? —dije con una sonrisa altanera mientras apretaba
la placa de policía que me había abrochado al pantalón.
—No,
nada, no ha pasado nada, verdad Roxii… —dijo Alex nervioso.
—
¿Qué? ¿Acaso estas de coña, verdad? ¿Sabes cómo va a responder la prensa ante
este… cambio? —chilló escandalizada—. Tus fans van a querer imitarte y sus
padres no se lo querrán permitir, ¡perderás popularidad!
—Ey,
Roxanne ¿tanto te molesta mi apariencia? ¡Es un solo cambio, eso a nadie le
importa! —Le dije mirando los mechones azules de mi cabello—. Soy libre de
hacer lo que quiera con mi cuerpo, me importa un pito lo que los padres
piensen. Si mis fans quieren seguirme, pues que lo hagan. ¿Quién soy yo para
decirles que no? —la miré encolerizada—. Me da igual si soy popular o no, soy
cantante porque me gusta cantar. ¿Acaso tu si quieres ser popular? Bien, ve a
un discográfica, un prostíbulo, a una revista o no sé donde, y pide que te
pongan a cantar para “ser famosa”.
—Oh,
Bella. Yo no quise decir eso, yo… —sabía lo que iba a decir, así que la corté.
—Sé
que no quisiste decirlo, cariño —sonreí angelical mientras veía como suspiraba
ya más calmada, pensando que no haría nada al respecto—. ¿Sabes qué? ¡Olvídalo,
estas despedida, zorra! —siseé dándome la vuelta.
.::O::.
No
pasó mucho tiempo y empecé a sentirme más hiperactiva, hice un montón de bromas
junto a Vivi hasta que esta se excusó alegando que debía acostarse temprano
para tomar sin inconvenientes el vuelo de mañana. Después de eso se me fueron
bajando los ánimos, pero unos minutos después llegó Alex con unos vasos con
refrescos.
—
¿Qué tienen ahí? —demandé al ver que los vasos no eran del mismo color que los
de la fiesta.
—
¿Qué crees que es? ¡Pues cerveza! —dijo como si fuese lo más obvio.
Nunca
había podido tolerar la cerveza, la había probado, pero no me gustaba mucho.
Además aunque había cumplido la mayoría de edad, no me sentía lo
suficientemente preparada como para empezar a beber alcohol.
—No
quiero —dije alejándome.
—Oh
Bella, pero si solo es un traguito; no te pedimos más, solo eso, ¿ok? —me retó
Alex.
Di
el primer trago, no es que me hiciera efecto tan rápidamente, pero si puedo
asegurar que me sentí como si me hubiesen inyectado agua congelada en la
sangre. La sensación de adrenalina corriendo por mis venas era conocida, era
adicta a ella, así que seguí la corriente.
—
¡Vamos Bella, otro vaso más, sabes que puedes! —escuchaba a mi alrededor
A lo
lejos solo escuchaba una de ola de ‘‘¡Vamos,
Bella! ¡Tú puedes! ¡Cobarde!...''
Miré
perdidamente el vaso con cerveza que me tendía Alex y sin pensarlo se lo
arrebaté de las manos para tomar el contenido en solo cinco míseros tragos.
Después
de ese primer trago le siguieron muchos más. Me empecé a marear y a perder la
conciencia cuando iba por el décimo. De ahí no recuerdo mucho que digamos, solo
sé que empecé a bailarle a Alex y poco a poco mis pasos fueron cambiando a unos
mas provocativos hasta que…
—
¡Isabella Marie Swan, que rayos está pasando aquí!
¡Oh, demonios! Creo que estoy en serios problemas…
Bien, bien, bien… sigo reemplazando los caps, hoy
estamos a 7 de septiembre y es una horrible mañana soleada jajaja Sorry,
chicas, pero hace unos días que ando tratando un asunto de plagio y aprovecho
para dejar una nota en lo que se supone es el cap 13 y reemplazar esta cap
porque el antiguo ya fue revisado jijiji
Espero que les haya gustado mucho. Se les quiere.
Nachi




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